La irrupción de herramientas como ChatGPT, Gemini y Perplexity está transformando la forma en que los usuarios buscan información y obliga a las empresas a replantear sus estrategias de posicionamiento digital. SEOCOM.Agency señala que el Generative Engine Optimization (GEO) no sustituye al SEO tradicional, sino que amplía sus objetivos para mejorar la visibilidad de las marcas en los nuevos motores impulsados por inteligencia artificial.
La forma en la que los usuarios buscan información en Internet está cambiando y, con ella, también las estrategias que utilizan las empresas para ganar visibilidad. Durante años, el posicionamiento en buscadores ha estado estrechamente vinculado a la necesidad de aparecer entre los primeros resultados de Google. Sin embargo, la expansión de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, Gemini o Perplexity, así como la incorporación de funciones como los AI Overviews en los buscadores, está dando lugar a un nuevo escenario en el marketing digital.
En este contexto cobra protagonismo el Generative Engine Optimization (GEO), una disciplina que comienza a ganar relevancia entre los profesionales del posicionamiento y que busca adaptar las estrategias digitales a la manera en que los motores de inteligencia artificial rastrean, interpretan, seleccionan y presentan la información.
Según explica SEOCOM.Agency, el GEO no representa una ruptura con el SEO tradicional, sino una evolución de las estrategias de posicionamiento para responder a un entorno en el que los buscadores convencionales y las plataformas basadas en inteligencia artificial convivirán cada vez más.
“Cuando empezó a hablarse de GEO, muchas empresas pensaron que era una disciplina completamente nueva. En realidad, parte de los principios que llevamos años aplicando en SEO siguen siendo igual de válidos; simplemente ahora también ayudan a que los motores de inteligencia artificial comprendan mejor una marca y la tengan en cuenta en sus respuestas”, explica Iván Ruiz, CEO de SEOCOM.Agency.
El cambio fundamental no consiste en sustituir el SEO por el GEO, sino en ampliar el objetivo de las estrategias de posicionamiento. Si tradicionalmente las empresas buscaban mejorar su posición en los resultados de los buscadores, ahora también necesitan conseguir que los sistemas de inteligencia artificial reconozcan su actividad, comprendan su propuesta de valor y puedan considerarlas una fuente relevante cuando los usuarios solicitan información, comparan alternativas o piden recomendaciones.
Este nuevo modelo modifica la forma de entender la visibilidad digital. Una marca puede no limitarse a competir por una determinada posición en una página de resultados, sino que aspira también a formar parte de las respuestas generadas por los sistemas de IA.
Para conseguirlo, las bases continúan siendo similares a las de una estrategia SEO convencional. La generación de contenidos útiles y especializados, una arquitectura web adecuada, la autoridad dentro de un determinado sector y una presencia digital coherente siguen desempeñando un papel relevante.

“No existe una fórmula mágica para aparecer en ChatGPT. Igual que ocurre con Google, la visibilidad se construye con el tiempo. Cuanto más sólida sea la presencia digital de una empresa, más posibilidades tendrá de convertirse en una referencia también para los motores generativos”, afirma Ruiz.
Uno de los aspectos que adquieren una importancia creciente en este nuevo escenario es la autoridad digital. La inteligencia artificial necesita identificar información relevante y establecer relaciones entre diferentes fuentes, por lo que la reputación y la consistencia de una marca en Internet cobran especial importancia.
Las menciones en medios de comunicación, la calidad y especialización de los contenidos, la reputación corporativa, la coherencia de la información publicada en diferentes plataformas y una correcta estructura técnica de la página web son algunos de los elementos que pueden contribuir a reforzar la presencia digital de una compañía.
Desde SEOCOM.Agency apuntan que muchos de estos factores ya formaban parte de las estrategias SEO, pero ahora adquieren una nueva dimensión. El objetivo no es únicamente facilitar que un buscador tradicional encuentre y clasifique una página, sino también proporcionar a los sistemas de inteligencia artificial suficientes señales para interpretar correctamente una empresa, su actividad y el contexto en el que opera.
Esta evolución también afecta a la estrategia de contenidos. Las compañías necesitan generar información que responda de manera clara a las preguntas de sus potenciales clientes y que aporte conocimiento especializado. La calidad, la utilidad y la credibilidad de esos contenidos se convierten así en elementos fundamentales para construir una presencia digital sólida.
La expansión de la inteligencia artificial está provocando que el concepto de búsqueda evolucione. Los usuarios ya no recurren únicamente a una lista de enlaces para encontrar información, sino que cada vez tienen más opciones para plantear preguntas complejas y recibir respuestas sintetizadas a partir de diferentes fuentes.
Esta transformación plantea un nuevo reto para las empresas: conseguir que su información sea identificada como relevante y fiable por estos sistemas.
Para SEOCOM.Agency, el GEO será una de las tendencias que marcarán la evolución del marketing digital durante los próximos años, especialmente a medida que las herramientas de inteligencia artificial se integren en un mayor número de procesos de búsqueda y toma de decisiones.
La agencia considera que este proceso no implica el final del SEO. Por el contrario, las empresas deberán combinar las estrategias tradicionales de posicionamiento con nuevas prácticas orientadas a mejorar su presencia en los entornos generativos.
La autoridad, la calidad de la información y la credibilidad pasarán, por tanto, a ocupar un lugar todavía más relevante dentro de las estrategias digitales. En este contexto, las compañías que hayan construido una presencia sólida y consistente en Internet podrán partir de una posición favorable para afrontar la transformación.
“Hace unos años la gran pregunta era cómo llegar a la primera página de Google. Hoy empezamos a plantearnos otra: qué necesita una empresa para que una inteligencia artificial la considere una fuente de confianza. Esa será una de las grandes evoluciones del SEO durante los próximos años”, concluye Iván Ruiz.