La entrada en vigor de la Ley de Ciberresiliencia (CRA) de la Unión Europea redefine los criterios con los que empresas e instituciones deberán seleccionar productos de seguridad física conectados. Genetec publica una guía dirigida a responsables de seguridad para evaluar la transparencia, la gestión de vulnerabilidades y el soporte que ofrecen los fabricantes durante todo el ciclo de vida de sus soluciones.
La Unión Europea ha elevado significativamente las exigencias en materia de ciberseguridad para los productos con elementos digitales con la aprobación de la Ley de Ciberresiliencia (Cyber Resilience Act, CRA), una normativa que no solo afecta a los fabricantes de tecnología, sino también a las organizaciones que adquieren, instalan y gestionan dispositivos conectados.
Con motivo de este nuevo marco regulatorio, Genetec Inc., compañía especializada en software de seguridad física para empresas, ha publicado una guía práctica en la que plantea cinco preguntas esenciales que los responsables de seguridad deberían formular a sus proveedores antes de incorporar nuevas soluciones tecnológicas. El objetivo es facilitar una evaluación más rigurosa de la seguridad de los productos, la transparencia del fabricante y el soporte que recibirán durante toda su vida útil.
La CRA establece requisitos obligatorios para los productos digitales comercializados en la Unión Europea, poniendo el foco en el desarrollo seguro, la gestión de vulnerabilidades, la transparencia informativa y el mantenimiento continuo de la seguridad. Aunque las obligaciones legales recaen principalmente sobre los fabricantes, su impacto se extiende a toda la cadena de suministro tecnológica, incluidos distribuidores, integradores y clientes finales.
Según explica Genetec, uno de los principales cambios que introduce la legislación es que la ciberseguridad deja de entenderse como una característica puntual del producto para convertirse en una responsabilidad que debe mantenerse durante todo su ciclo de vida.

“La Ley de Resiliencia Cibernética refuerza muchos de los principios de seguridad desde el diseño y de gestión del ciclo de vida que Genetec lleva años defendiendo”, señaló Mathieu Chevalier, Principal Security Architect de Genetec. “Al elevar las expectativas en materia de seguridad y transparencia de los productos, la normativa de la CRA ofrece a los compradores una base clara para evaluar a los proveedores de tecnología y la resiliencia cibernética a largo plazo de sus productos”.
Este enfoque resulta especialmente relevante en el ámbito de la seguridad física, donde cámaras, sistemas de control de accesos, sensores y otras infraestructuras conectadas permanecen operativas durante años y requieren actualizaciones constantes frente a nuevas amenazas.
La guía elaborada por Genetec propone un marco de evaluación basado en cinco cuestiones que permiten medir el compromiso real de un fabricante con la ciberseguridad.
La primera de ellas se centra en la duración del soporte técnico y las actualizaciones de seguridad. La CRA obliga a los fabricantes a proporcionar gestión de vulnerabilidades y actualizaciones durante al menos cinco años, por lo que conocer el periodo de mantenimiento y la estrategia para el final de vida del producto se convierte en un criterio decisivo en cualquier proceso de compra.
La segunda cuestión analiza si la ciberseguridad ha sido incorporada desde el diseño. Los principios de Secure by Design y Secure by Default exigen que la protección forme parte del desarrollo desde sus primeras fases, incluyendo el diseño, las pruebas, la implementación y el mantenimiento posterior.
En tercer lugar, Genetec recomienda examinar cómo el proveedor detecta, comunica y corrige las vulnerabilidades. Para la compañía, ningún software está completamente libre de fallos, pero la diferencia reside en la rapidez, la transparencia y la disciplina con la que una organización responde cuando aparecen riesgos de seguridad.
Entre las buenas prácticas destacan la realización periódica de pruebas de seguridad, la existencia de políticas coordinadas de divulgación de vulnerabilidades, la distribución segura de parches y la comunicación clara a los clientes sobre las incidencias corregidas.
Otra de las recomendaciones de la guía es exigir a los proveedores un alto grado de transparencia respecto a sus propios procesos internos de ciberseguridad. Esto implica conocer cómo desarrollan y revisan sus productos, qué mecanismos utilizan para validar su seguridad y de qué forma orientan a clientes e integradores para desplegar sistemas más robustos.
Para Genetec, la ciberseguridad ya no puede entenderse como una responsabilidad exclusiva del fabricante, sino como un trabajo compartido entre desarrolladores, integradores y organizaciones usuarias. En este contexto, la capacidad de un proveedor para documentar sus procesos y ofrecer recomendaciones de endurecimiento del sistema adquiere un valor estratégico.

Chevalier subraya que las empresas más resilientes son precisamente aquellas que mantienen una relación continua con sus proveedores en lugar de limitarse a una decisión de compra inicial.
“Las organizaciones mejor preparadas para gestionar las futuras amenazas cibernéticas consideran la ciberseguridad como una colaboración continua, y no como una decisión de adquisición puntual”, concluyó el experto. “La CRA contribuye a reforzar ese enfoque al establecer unas expectativas comunes en materia de transparencia, gestión disciplinada de las vulnerabilidades y soporte técnico a largo plazo para los productos, lo que beneficia a los fabricantes, a los integradores y a las organizaciones que dependen de sistemas de seguridad física conectados”.
Genetec señala que lleva más de 25 años aplicando prácticas de desarrollo ciberseguras en sus soluciones de seguridad física. La compañía desarrolla plataformas basadas en arquitectura abierta e integra de forma nativa tecnologías como el cifrado, la gestión de identidades y accesos, la supervisión continua y los procesos de gestión de vulnerabilidades.
Además de la tecnología, la empresa destaca la importancia de proporcionar orientación técnica a los clientes para mantener infraestructuras resilientes con el paso del tiempo, un aspecto que la nueva legislación europea convierte en un elemento diferenciador dentro del mercado.
Con la aplicación progresiva de la Ley de Ciberresiliencia, las decisiones de adquisición dejarán de centrarse únicamente en funcionalidades o costes y pasarán a valorar la capacidad de los fabricantes para ofrecer productos seguros, transparentes y sostenibles durante años, un cambio que transformará la forma en que organizaciones públicas y privadas seleccionan sus tecnologías de seguridad física.