Las empresas aceleran la adopción de agentes de IA mientras persiste el desafío de escalarlos

Las empresas aceleran la adopción de agentes de IA mientras persiste el desafío de escalarlos
La adop­ción de inte­li­gen­cia arti­fi­cial en las empre­sas avan­za a gran velo­ci­dad, pero la mayo­ría de las orga­ni­za­cio­nes toda­vía encuen­tra difi­cul­ta­des para tras­la­dar sus pro­yec­tos pilo­to a una implan­ta­ción a gran esca­la. En este con­tex­to, el espe­cia­lis­ta Isaac Bosch sos­tie­ne que el prin­ci­pal desa­fío ya no es acce­der a mode­los avan­za­dos, sino lograr que la IA tra­ba­je de for­ma coor­di­na­da con los datos, las herra­mien­tas y los pro­ce­sos de nego­cio.

Las empre­sas ya tie­nen acce­so a inte­li­gen­cia arti­fi­cial. Sin embar­go, el ver­da­de­ro desa­fío para muchas orga­ni­za­cio­nes con­sis­te aho­ra en con­se­guir que esa tec­no­lo­gía fun­cio­ne de for­ma inte­gra­da con sus sis­te­mas, sus datos y sus pro­ce­sos ope­ra­ti­vos. Esa es la prin­ci­pal con­clu­sión que plan­tea Isaac Bosch, fun­da­dor de eComm360 y autor del libro “Orques­ta­ción de IA, datos y nego­cio en el entorno B2B indus­trial”, una obra que ana­li­za por qué nume­ro­sas ini­cia­ti­vas de inte­li­gen­cia arti­fi­cial no con­si­guen supe­rar la fase expe­ri­men­tal pese al cre­cien­te inte­rés empre­sa­rial por esta tec­no­lo­gía.

La publi­ca­ción lle­ga en un momen­to de fuer­te expan­sión de la IA en el ámbi­to cor­po­ra­ti­vo. Según las pre­vi­sio­nes de Gart­ner, para fina­les de 2026 el 40% de las apli­ca­cio­nes empre­sa­ria­les incor­po­ra­rá agen­tes de inte­li­gen­cia arti­fi­cial espe­cia­li­za­dos, una cifra que con­tras­ta con el por­cen­ta­je infe­rior al 5% regis­tra­do ape­nas un año antes. Para­le­la­men­te, estu­dios de McKin­sey mues­tran que el 88% de las empre­sas ya uti­li­za algún tipo de inte­li­gen­cia arti­fi­cial, aun­que solo una de cada tres ha con­se­gui­do des­ple­gar­la de for­ma efec­ti­va a esca­la orga­ni­za­ti­va.

Para Bosch, esta apa­ren­te con­tra­dic­ción refle­ja un pro­ble­ma estruc­tu­ral que afec­ta a bue­na par­te de los pro­yec­tos empre­sa­ria­les. Mien­tras la aten­ción sue­le con­cen­trar­se en la poten­cia de los mode­los de IA, aspec­tos como la inte­gra­ción tec­no­ló­gi­ca, la gober­nan­za de los datos o la defi­ni­ción de per­mi­sos con­ti­núan sien­do fac­to­res deci­si­vos para con­ver­tir la inno­va­ción en resul­ta­dos tan­gi­bles. “El reto empre­sa­rial ya no es acce­der a mode­los avan­za­dos, sino conec­tar herra­mien­tas, datos y pro­ce­sos bajo cri­te­rios de gober­nan­za, per­mi­sos y con­tex­to”, sos­tie­ne el autor, quien cuen­ta con una amplia tra­yec­to­ria en pro­yec­tos de inte­gra­ción de sis­te­mas empre­sa­ria­les y trans­for­ma­ción digi­tal.

En su aná­li­sis, Bosch argu­men­ta que muchas com­pa­ñías han cen­tra­do sus esfuer­zos en expe­ri­men­tar con nue­vas herra­mien­tas de inte­li­gen­cia arti­fi­cial sin desa­rro­llar a la vez la infra­es­truc­tu­ra ope­ra­ti­va nece­sa­ria para que estas pue­dan actuar de for­ma segu­ra y efi­caz den­tro de la orga­ni­za­ción. Como con­se­cuen­cia, nume­ro­sos pro­yec­tos gene­ran expec­ta­ti­vas ele­va­das duran­te las fases ini­cia­les, pero encuen­tran difi­cul­ta­des cuan­do inten­tan inte­grar­se en pro­ce­sos reales de nego­cio.

El autor resu­me esta situa­ción median­te una idea que atra­vie­sa toda la obra: la capa­ci­dad de una IA para gene­rar valor no depen­de úni­ca­men­te de la cali­dad del mode­lo que uti­li­za, sino de las con­di­cio­nes en las que ope­ra. En este sen­ti­do, afir­ma que “un agen­te pue­de res­pon­der pre­gun­tas, pero para apor­tar valor nece­si­ta acce­der a herra­mien­tas, con­sul­tar datos fia­bles, inter­pre­tar métri­cas y eje­cu­tar accio­nes den­tro de unos lími­tes defi­ni­dos. Sin ese mar­co de per­mi­sos y con­tex­to, la IA mul­ti­pli­ca la velo­ci­dad, pero no nece­sa­ria­men­te el cri­te­rio”.

La pro­pues­ta cen­tral del libro es el con­cep­to de “orques­ta­ción de IA”, una dis­ci­pli­na orien­ta­da a coor­di­nar todos los ele­men­tos que per­mi­ten que los agen­tes inte­li­gen­tes tra­ba­jen den­tro de un entorno empre­sa­rial. Según Bosch, esta orques­ta­ción debe inte­grar cua­tro com­po­nen­tes fun­da­men­ta­les: las herra­mien­tas que uti­li­za la IA, los datos a los que acce­de, las capa­ci­da­des ana­lí­ti­cas que emplea para inter­pre­tar infor­ma­ción y las accio­nes que pue­de eje­cu­tar den­tro de la orga­ni­za­ción.

El obje­ti­vo es que los agen­tes de inte­li­gen­cia arti­fi­cial pue­dan inter­ac­tuar con los sis­te­mas cor­po­ra­ti­vos de mane­ra tra­za­ble, segu­ra y ali­nea­da con las reglas de nego­cio esta­ble­ci­das por cada empre­sa. De esta for­ma, la IA deja­ría de actuar como una herra­mien­ta ais­la­da para con­ver­tir­se en una pie­za inte­gra­da den­tro de la ope­ra­ti­va dia­ria.

La obra reco­ge ade­más expe­rien­cias desa­rro­lla­das en sec­to­res indus­tria­les y de dis­tri­bu­ción, aun­que pre­sen­ta­das de for­ma ano­ni­mi­za­da. Estos entor­nos se carac­te­ri­zan por una ele­va­da com­ple­ji­dad ope­ra­ti­va deri­va­da de fac­to­res como la ges­tión de gran­des catá­lo­gos de pro­duc­tos, la actua­li­za­ción cons­tan­te de pre­cios, la inte­gra­ción entre múl­ti­ples pla­ta­for­mas tec­no­ló­gi­cas o la auto­ma­ti­za­ción de pro­ce­sos crí­ti­cos.

Según el autor, estos casos per­mi­ten obser­var cómo la implan­ta­ción de agen­tes inte­li­gen­tes requie­re man­te­ner altos nive­les de con­trol y gober­nan­za para evi­tar erro­res, garan­ti­zar la tra­za­bi­li­dad de las deci­sio­nes y pre­ser­var la segu­ri­dad de la infor­ma­ción. No obs­tan­te, Bosch sub­ra­ya que los prin­ci­pios des­cri­tos en el libro son apli­ca­bles más allá del ámbi­to indus­trial y pue­den ser­vir de refe­ren­cia para cual­quier orga­ni­za­ción intere­sa­da en incor­po­rar inte­li­gen­cia arti­fi­cial a sus ope­ra­cio­nes.

El deba­te plan­tea­do por la publi­ca­ción tras­cien­de ade­más el ámbi­to estric­ta­men­te tec­no­ló­gi­co. Bosch sos­tie­ne que la expan­sión de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial obli­ga a las empre­sas a replan­tear­se aspec­tos orga­ni­za­ti­vos fun­da­men­ta­les, des­de la defi­ni­ción de res­pon­sa­bi­li­da­des has­ta los meca­nis­mos de super­vi­sión y con­trol.

En este con­tex­to, una de las pre­gun­tas cen­tra­les que plan­tea la obra es cómo dise­ñar orga­ni­za­cio­nes en las que la inte­li­gen­cia arti­fi­cial pue­da inter­ve­nir sobre pro­ce­sos reales sin com­pro­me­ter ele­men­tos cla­ve como la segu­ri­dad, la tra­za­bi­li­dad o la cali­dad de la toma de deci­sio­nes.

Con la adop­ción de la IA avan­zan­do a gran velo­ci­dad y con la lle­ga­da de agen­tes cada vez más autó­no­mos a las apli­ca­cio­nes empre­sa­ria­les, la dis­cu­sión sobre la coor­di­na­ción entre tec­no­lo­gía, datos y pro­ce­sos se per­fi­la como uno de los gran­des retos de la trans­for­ma­ción digi­tal de los pró­xi­mos años. Para Bosch, el futu­ro de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial cor­po­ra­ti­va depen­de­rá menos de la apa­ri­ción de nue­vos mode­los y más de la capa­ci­dad de las orga­ni­za­cio­nes para cons­truir entor­nos don­de estos pue­dan ope­rar con con­tex­to, con­trol y obje­ti­vos cla­ra­men­te defi­ni­dos.

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