Solo una de cada tres pymes logra llevar la inteligencia artificial del piloto a la producción

Solo una de cada tres pymes logra llevar la inteligencia artificial del piloto a la producción
La adop­ción de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial avan­za con rapi­dez en el teji­do empre­sa­rial, pero la mayo­ría de las orga­ni­za­cio­nes sigue encon­tran­do difi­cul­ta­des para trans­for­mar las prue­bas pilo­to en solu­cio­nes ple­na­men­te inte­gra­das en su acti­vi­dad. Un aná­li­sis de la con­sul­to­ra tec­no­ló­gi­ca h&k reve­la que solo el 33% de las empre­sas ha con­se­gui­do esca­lar sus pro­yec­tos de IA a pro­duc­ción, mien­tras que la fal­ta de gober­nan­za, medi­ción y estra­te­gia limi­ta el retorno de las inver­sio­nes rea­li­za­das.

La IA se ha con­so­li­da­do como una de las prin­ci­pa­les prio­ri­da­des de trans­for­ma­ción para las empre­sas, pero su implan­ta­ción efec­ti­va con­ti­núa sien­do un desa­fío para gran par­te del teji­do empre­sa­rial. Así lo refle­ja un aná­li­sis pre­sen­ta­do por la empre­sa tec­no­ló­gi­ca h&k, que advier­te de una cre­cien­te dis­tan­cia entre el entu­sias­mo por esta tec­no­lo­gía y la capa­ci­dad real de las orga­ni­za­cio­nes para inte­grar­la de for­ma segu­ra, ren­ta­ble y esca­la­ble.

Según los datos reco­pi­la­dos por la con­sul­to­ra, el 88% de las orga­ni­za­cio­nes ya uti­li­za herra­mien­tas de inte­li­gen­cia arti­fi­cial en al menos una fun­ción de nego­cio. Sin embar­go, úni­ca­men­te el 33% ha con­se­gui­do tras­la­dar sus pro­yec­tos pilo­to a entor­nos de pro­duc­ción, una cifra que evi­den­cia las difi­cul­ta­des para con­ver­tir la expe­ri­men­ta­ción en resul­ta­dos tan­gi­bles.

El infor­me seña­la ade­más que el 79% de las empre­sas care­ce de un mode­lo madu­ro de gober­nan­za para la IA, mien­tras que solo el 25% de las ini­cia­ti­vas logra alcan­zar el retorno de inver­sión espe­ra­do. Asi­mis­mo, ape­nas el 20% de las orga­ni­za­cio­nes emplea estas tec­no­lo­gías con el obje­ti­vo de gene­rar nue­vos ingre­sos, fren­te a un uso mucho más orien­ta­do a la efi­cien­cia ope­ra­ti­va y la reduc­ción de cos­tes.

Para Javier Teja­da, copre­si­den­te y res­pon­sa­ble de tec­no­lo­gía de h&k, el prin­ci­pal desa­fío ya no resi­de en acce­der a las herra­mien­tas de inte­li­gen­cia arti­fi­cial, sino en ges­tio­nar­las ade­cua­da­men­te den­tro de la orga­ni­za­ción. “La IA está lle­gan­do a las pymes antes que sus mode­los de con­trol. Muchas orga­ni­za­cio­nes han empe­za­do por pro­bar herra­mien­tas, pero toda­vía no han defi­ni­do quién las gobier­na, qué datos uti­li­zan, qué ries­gos asu­men o cómo van a medir su impac­to. El ries­go no está en usar IA, sino en esca­lar­la sin una estra­te­gia cla­ra”, afir­ma Teja­da.

A par­tir de su expe­rien­cia con orga­ni­za­cio­nes de dis­tin­tos sec­to­res, la con­sul­to­ra ha ela­bo­ra­do un decá­lo­go de reco­men­da­cio­nes diri­gi­do espe­cial­men­te a peque­ñas y media­nas empre­sas. El obje­ti­vo es ayu­dar­les a adop­tar la inte­li­gen­cia arti­fi­cial de for­ma res­pon­sa­ble y ali­nea­da con las nue­vas exi­gen­cias regu­la­to­rias euro­peas.

Entre las con­clu­sio­nes más des­ta­ca­das figu­ra la difi­cul­tad de supe­rar la fase expe­ri­men­tal. Aun­que nume­ro­sas com­pa­ñías han pues­to en mar­cha prue­bas de con­cep­to o pilo­tos, una amplia mayo­ría encuen­tra obs­tácu­los cuan­do inten­ta inte­grar­los en los pro­ce­sos habi­tua­les de nego­cio. De hecho, el 74% reco­no­ce pro­ble­mas para gene­rar valor más allá de las fases ini­cia­les de prue­ba.

La com­pa­ñía con­si­de­ra que una de las cau­sas de este fenó­meno es la ausen­cia de cri­te­rios cla­ros para eva­luar el éxi­to de los pro­yec­tos. Sin indi­ca­do­res de nego­cio defi­ni­dos des­de el prin­ci­pio, muchas ini­cia­ti­vas ter­mi­nan acu­mu­lán­do­se sin lle­gar a apor­tar bene­fi­cios con­cre­tos.

Otro aspec­to que limi­ta el impac­to de la IA es la orien­ta­ción pre­do­mi­nan­te hacia la efi­cien­cia inter­na. El 66% de las orga­ni­za­cio­nes uti­li­za estas herra­mien­tas para mejo­rar la pro­duc­ti­vi­dad y el 40% para redu­cir cos­tes, mien­tras que solo una mino­ría las emplea como palan­ca para impul­sar el cre­ci­mien­to y gene­rar nue­vas opor­tu­ni­da­des comer­cia­les.

El infor­me tam­bién aler­ta sobre la esca­sa madu­rez de los sis­te­mas de con­trol y super­vi­sión. La apa­ri­ción de agen­tes de inte­li­gen­cia arti­fi­cial capa­ces de eje­cu­tar tareas, inter­ac­tuar con sis­te­mas cor­po­ra­ti­vos o tomar deter­mi­na­das deci­sio­nes incre­men­ta la nece­si­dad de esta­ble­cer mar­cos de gober­nan­za sóli­dos.

Según h&k, muchas orga­ni­za­cio­nes están incor­po­ran­do estas capa­ci­da­des sin haber defi­ni­do pre­via­men­te res­pon­sa­bi­li­da­des, meca­nis­mos de super­vi­sión huma­na o lími­tes de actua­ción. Esta situa­ción adquie­re espe­cial rele­van­cia en un con­tex­to mar­ca­do por el desa­rro­llo de la regu­la­ción euro­pea sobre inte­li­gen­cia arti­fi­cial y la cre­cien­te preo­cu­pa­ción por los ries­gos aso­cia­dos a su uso.

La con­sul­to­ra des­ta­ca igual­men­te las difi­cul­ta­des para medir el retorno eco­nó­mi­co de estas ini­cia­ti­vas. Los datos mues­tran que solo una de cada cua­tro logra alcan­zar los obje­ti­vos de ren­ta­bi­li­dad pre­vis­tos y que úni­ca­men­te el 6% con­si­gue gene­rar un impac­to en el bene­fi­cio ope­ra­ti­vo igual o supe­rior al 5%.

En este sen­ti­do, los exper­tos con­si­de­ran que muchas empre­sas con­ti­núan eva­luan­do indi­ca­do­res de acti­vi­dad, como el núme­ro de usua­rios o de pro­yec­tos lan­za­dos, en lugar de cen­trar­se en métri­cas rela­cio­na­das con la gene­ra­ción de valor, el aho­rro efec­ti­vo, la reduc­ción de tiem­pos o el incre­men­to de ingre­sos.

Otro de los men­sa­jes cen­tra­les del aná­li­sis es que la adop­ción de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial no pue­de abor­dar­se exclu­si­va­men­te des­de una pers­pec­ti­va tec­no­ló­gi­ca. La com­pa­ñía sos­tie­ne que la trans­for­ma­ción debe incluir cam­bios en los pro­ce­sos, en la orga­ni­za­ción del tra­ba­jo y en las com­pe­ten­cias pro­fe­sio­na­les.

Entre los datos reco­pi­la­dos des­ta­ca la pre­vi­sión de que el 31% de la fuer­za labo­ral nece­si­ta­rá pro­ce­sos de recua­li­fi­ca­ción duran­te los pró­xi­mos tres años. Para h&k, cen­trar el deba­te úni­ca­men­te en la sus­ti­tu­ción de pues­tos de tra­ba­jo pue­de gene­rar resis­ten­cias inter­nas y difi­cul­tar la adop­ción efec­ti­va de las nue­vas herra­mien­tas.

La con­sul­to­ra reco­mien­da apos­tar por la for­ma­ción con­ti­nua, la rede­fi­ni­ción de fun­cio­nes y la reasig­na­ción de talen­to hacia acti­vi­da­des de mayor valor aña­di­do, per­mi­tien­do que la inte­li­gen­cia arti­fi­cial com­ple­men­te las capa­ci­da­des huma­nas en lugar de sus­ti­tuir­las.

Asi­mis­mo, advier­te sobre el ries­go de dis­per­sar esfuer­zos en un ele­va­do núme­ro de pro­yec­tos simul­tá­neos. Fren­te a la pre­sión por incor­po­rar rápi­da­men­te solu­cio­nes basa­das en IA, la fir­ma pro­po­ne con­cen­trar los recur­sos en un núme­ro redu­ci­do de casos de uso con alto poten­cial de impac­to, res­pal­do direc­ti­vo y obje­ti­vos cla­ra­men­te defi­ni­dos.

A par­tir de las diez lec­cio­nes iden­ti­fi­ca­das, h&k resu­me en cua­tro los fac­to­res que dife­ren­cian a las orga­ni­za­cio­nes más avan­za­das en inte­li­gen­cia arti­fi­cial: la ambi­ción para abor­dar la IA como una trans­for­ma­ción empre­sa­rial de alcan­ce estra­té­gi­co; el enfo­que para prio­ri­zar menos ini­cia­ti­vas pero mejor eje­cu­ta­das; la dis­ci­pli­na para implan­tar meca­nis­mos de gobierno y métri­cas de segui­mien­to; y la for­ma­ción de los equi­pos para acom­pa­ñar el cam­bio.

La com­pa­ñía sub­ra­ya que la inte­li­gen­cia arti­fi­cial solo gene­ra valor sos­te­ni­do cuan­do se inte­gra en la estra­te­gia cor­po­ra­ti­va y se conec­ta con los pro­ce­sos crí­ti­cos del nego­cio. Para ello, pro­po­ne la ela­bo­ra­ción de un Plan Direc­tor de IA que per­mi­ta defi­nir prio­ri­da­des, cons­truir las capa­ci­da­des nece­sa­rias y esca­lar las solu­cio­nes de for­ma orde­na­da.

Como apo­yo a este pro­ce­so, la fir­ma ha pues­to a dis­po­si­ción de las empre­sas una Guía de Auto­diag­nós­ti­co IA des­ti­na­da a eva­luar el gra­do de madu­rez de las orga­ni­za­cio­nes, iden­ti­fi­car barre­ras y esta­ble­cer una hoja de ruta para avan­zar hacia una adop­ción más efec­ti­va de esta tec­no­lo­gía.

Con una inver­sión empre­sa­rial en inte­li­gen­cia arti­fi­cial que segui­rá cre­cien­do duran­te 2026, el estu­dio con­clu­ye que el éxi­to no depen­de­rá úni­ca­men­te de incor­po­rar nue­vas herra­mien­tas, sino de la capa­ci­dad de las orga­ni­za­cio­nes para gober­nar­las, medir su impac­to y con­ver­tir­las en una ven­ta­ja com­pe­ti­ti­va real.

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