La evidencia clínica y la confianza en la marca marcan el auge del mercado beauty tech español

La evidencia clínica y la confianza en la marca marcan el auge del mercado beauty tech español
La segun­da edi­ción del Obser­va­to­rio SKIN­VITY sobre con­su­mo de tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca en Espa­ña con­fir­ma la con­so­li­da­ción del deno­mi­na­do beauty tech como una cate­go­ría madu­ra y en expan­sión. El estu­dio reve­la que el 70% de las muje­res espa­ño­las uti­li­za regu­lar­men­te dis­po­si­ti­vos de cos­mé­ti­ca avan­za­da en el hogar y que la evi­den­cia cien­tí­fi­ca, la con­fian­za en las mar­cas y la com­pra en cana­les ofi­cia­les son ya fac­to­res deter­mi­nan­tes en la deci­sión de com­pra.

La tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca ha deja­do de ocu­par un espa­cio reser­va­do a las pri­me­ras con­su­mi­do­ras de inno­va­ción para con­ver­tir­se en una herra­mien­ta habi­tual den­tro de las ruti­nas de auto­cui­da­do de miles de muje­res espa­ño­las. Así lo refle­ja la segun­da edi­ción del Obser­va­to­rio SKIN­VITY sobre con­su­mo de tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca en Espa­ña, ela­bo­ra­do por la com­pa­ñía espa­ño­la SKIN­VITY a par­tir de más de mil res­pues­tas váli­das de usua­rias de todo el país.

El infor­me dibu­ja un mer­ca­do cada vez más sofis­ti­ca­do, en el que las con­su­mi­do­ras deman­dan prue­bas cien­tí­fi­cas, resul­ta­dos veri­fi­ca­bles y una rela­ción de con­fian­za con las mar­cas antes de incor­po­rar nue­vos dis­po­si­ti­vos a sus hábi­tos de belle­za y bien­es­tar. Según el estu­dio, el 70% de las muje­res encues­ta­das uti­li­za de for­ma regu­lar tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca avan­za­da en casa, mien­tras que otro 29% mani­fies­ta inte­rés en pro­bar este tipo de solu­cio­nes. Ape­nas un 1% decla­ra no sen­tir­se atraí­da por esta cate­go­ría.

Los datos refle­jan una evo­lu­ción sig­ni­fi­ca­ti­va res­pec­to a los pri­me­ros años de desa­rro­llo del sec­tor. Si ante­rior­men­te la como­di­dad o la lucha con­tra los sig­nos de la edad apa­re­cían como los prin­ci­pa­les argu­men­tos de com­pra, aho­ra las usua­rias mues­tran una acti­tud más ana­lí­ti­ca y exi­gen­te. El obser­va­to­rio con­clu­ye que la con­su­mi­do­ra espa­ño­la “com­pa­ra, inves­ti­ga y exi­ge prue­bas antes de incor­po­rar un dis­po­si­ti­vo a su ruti­na”.

Uno de los indi­ca­do­res más des­ta­ca­dos es que el 88% de las par­ti­ci­pan­tes con­si­de­ra impres­cin­di­ble dis­po­ner de resul­ta­dos clí­ni­cos antes de adqui­rir un equi­po de tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca. Esta ten­den­cia apun­ta a un cam­bio de para­dig­ma en el que la efi­ca­cia debe estar res­pal­da­da por estu­dios, ensa­yos y reco­men­da­cio­nes espe­cia­li­za­das.

“El 88% de las encues­ta­das exi­ge resul­ta­dos clí­ni­cos antes de com­prar un dis­po­si­ti­vo de tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca”, seña­la el infor­me, que iden­ti­fi­ca la evi­den­cia cien­tí­fi­ca como uno de los prin­ci­pa­les moto­res de con­fian­za den­tro del sec­tor.

La inves­ti­ga­ción con­fir­ma tam­bién una trans­for­ma­ción en los espa­cios don­de se rea­li­zan los tra­ta­mien­tos. Tec­no­lo­gías que duran­te años estu­vie­ron aso­cia­das a clí­ni­cas espe­cia­li­za­das, como la tera­pia LED, la radio­fre­cuen­cia o la pre­so­te­ra­pia, han encon­tra­do un lugar per­ma­nen­te en los hoga­res.

Según el estu­dio, la clí­ni­ca esté­ti­ca sigue sien­do un refe­ren­te de cali­dad, pero el uso coti­diano de estas herra­mien­tas se ha tras­la­da­do pro­gre­si­va­men­te al ámbi­to domés­ti­co. El 74% de las usua­rias afir­ma emplear los dis­po­si­ti­vos en fun­ción de su dis­po­ni­bi­li­dad de tiem­po, mien­tras que el 61% con­si­de­ra que la cons­tan­cia en peque­ños hábi­tos es el ele­men­to que más con­tri­bu­ye a obte­ner resul­ta­dos.

Esta reali­dad está modi­fi­can­do la per­cep­ción del auto­cui­da­do. Los tra­ta­mien­tos dejan de enten­der­se como expe­rien­cias pun­tua­les para con­ver­tir­se en prác­ti­cas recu­rren­tes inte­gra­das en la vida dia­ria. En pala­bras del infor­me, “el éxi­to del dis­po­si­ti­vo ya no se mide solo por su poten­cia, sino por su capa­ci­dad para inte­grar­se en la vida real de la con­su­mi­do­ra”.

El obser­va­to­rio pone de relie­ve que la con­fian­za se ha con­ver­ti­do en uno de los acti­vos más valio­sos para las mar­cas del sec­tor. Un dato espe­cial­men­te sig­ni­fi­ca­ti­vo es que el 93% de las encues­ta­das pre­fie­re adqui­rir estos pro­duc­tos a tra­vés de la web ofi­cial de la mar­ca, por enci­ma de otros cana­les de ven­ta o mar­ket­pla­ces.

Para los exper­tos del sec­tor, esta pre­fe­ren­cia demues­tra que la com­pra de dis­po­si­ti­vos de alto valor eco­nó­mi­co impli­ca una bús­que­da acti­va de garan­tías, infor­ma­ción deta­lla­da y res­pal­do pos­ven­ta. El canal ofi­cial deja así de ser úni­ca­men­te un pun­to de ven­ta para con­ver­tir­se en un espa­cio de rela­ción direc­ta entre empre­sa y con­su­mi­do­ra.

La inno­va­ción tec­no­ló­gi­ca tam­bién influ­ye en la fide­li­dad hacia las mar­cas. El infor­me reve­la que el 64% de las con­su­mi­do­ras esta­ría dis­pues­ta a cam­biar de fabri­can­te si apa­re­cie­ra una nue­va tec­no­lo­gía domés­ti­ca capaz de tras­la­dar al hogar pro­ce­di­mien­tos que has­ta aho­ra solo podían encon­trar­se en clí­ni­cas pro­fe­sio­na­les.

A pesar del cre­ci­mien­to del mer­ca­do, el estu­dio iden­ti­fi­ca obs­tácu­los rele­van­tes para su expan­sión. El prin­ci­pal con­ti­núa sien­do el pre­cio. La mitad de las muje­res con­sul­ta­das seña­la el cos­te como el fac­tor que más limi­ta la com­pra de dis­po­si­ti­vos de tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca.

Por detrás apa­re­cen la fal­ta de tiem­po o cons­tan­cia, men­cio­na­da por el 24% de las par­ti­ci­pan­tes, y las dudas sobre la efi­ca­cia de los pro­duc­tos, seña­la­das por el 22%.

Para SKIN­VITY, estos resul­ta­dos ponen de mani­fies­to la exis­ten­cia de una deman­da poten­cial toda­vía no satis­fe­cha. La com­pa­ñía con­si­de­ra que el desa­rro­llo de mode­los de finan­cia­ción, fór­mu­las de acce­so más fle­xi­bles y estra­te­gias de edu­ca­ción del con­su­mi­dor podrían ace­le­rar la adop­ción de estas tec­no­lo­gías.

Otra de las con­clu­sio­nes des­ta­ca­das del obser­va­to­rio es el cam­bio en la for­ma de abor­dar el enve­je­ci­mien­to. El 92% de las encues­ta­das man­tie­ne una acti­tud pre­ven­ti­va o equi­li­bra­da fren­te al paso del tiem­po. Un 66% com­bi­na pre­ven­ción y tra­ta­mien­to, mien­tras que un 26% apues­ta prin­ci­pal­men­te por pre­ve­nir antes de que apa­rez­can sig­nos visi­bles.

Esta ten­den­cia está amplian­do el con­cep­to tra­di­cio­nal de belle­za hacia una visión más vin­cu­la­da al bien­es­tar glo­bal y la salud.

La tera­pia LED apa­re­ce como uno de los mejo­res ejem­plos de esta trans­for­ma­ción. El 88% de las par­ti­ci­pan­tes cono­ce su rela­ción con la esti­mu­la­ción del colá­geno y la reduc­ción de arru­gas. Sin embar­go, tam­bién se aso­cia a otros bene­fi­cios rela­cio­na­dos con la salud y el bien­es­tar: el 55% la vin­cu­la con la mejo­ra de la micro­cir­cu­la­ción y la lumi­no­si­dad de la piel, otro 55% con la rege­ne­ra­ción celu­lar pro­fun­da y un 30% con la reduc­ción de infla­ma­ción y dolor arti­cu­lar.

Ade­más, el 64% de las muje­res con­sul­ta­das rela­cio­na esta tec­no­lo­gía tan­to con la belle­za como con la salud inte­gral, lo que evi­den­cia una amplia­ción del valor per­ci­bi­do de estos dis­po­si­ti­vos.

El infor­me iden­ti­fi­ca igual­men­te una cre­cien­te nece­si­dad de edu­ca­ción tec­no­ló­gi­ca entre las con­su­mi­do­ras. Aun­que el 35% ase­gu­ra con­fiar ple­na­men­te en este tipo de solu­cio­nes por con­si­de­rar­las no inva­si­vas y tes­ta­das, y el 38% afir­ma infor­mar­se exhaus­ti­va­men­te antes de com­prar, exis­te un 27% que reco­no­ce nece­si­tar más cono­ci­mien­tos téc­ni­cos para uti­li­zar los dis­po­si­ti­vos con total segu­ri­dad.

La deman­da de infor­ma­ción se tra­du­ce tam­bién en el inte­rés por con­te­ni­dos edu­ca­ti­vos. El 79% de las encues­ta­das con­si­de­ra que tuto­ria­les, demos­tra­cio­nes, webi­nars y mate­ria­les divul­ga­ti­vos influ­yen en la deci­sión de com­pra. Asi­mis­mo, el 57% uti­li­za este tipo de recur­sos espe­cí­fi­ca­men­te para com­pren­der el fun­cio­na­mien­to de los equi­pos y los resul­ta­dos que pue­de espe­rar.

La dimen­sión comu­ni­ta­ria tam­bién gana rele­van­cia. Más de la mitad de las par­ti­ci­pan­tes, un 56%, mani­fies­ta inte­rés por pro­bar dis­po­si­ti­vos antes de su lan­za­mien­to, mien­tras que el 48% recla­ma expe­rien­cias reales de otras usua­rias y el 45% deman­da más con­te­ni­do edu­ca­ti­vo sobre tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca.

El estu­dio con­clu­ye que la tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca está dejan­do de ser un fenó­meno de nicho para con­ver­tir­se en una con­ver­sa­ción social más amplia. El 47% de las muje­res per­ci­be que cada vez más per­so­nas uti­li­zan este tipo de dis­po­si­ti­vos y hablan de ellos en su entorno cer­cano, mien­tras que un 36% obser­va esta ten­den­cia prin­ci­pal­men­te a tra­vés de las redes socia­les.

Para la indus­tria, esta evo­lu­ción supo­ne un cam­bio estra­té­gi­co. Las mar­cas ya no com­pi­ten úni­ca­men­te median­te pres­ta­cio­nes téc­ni­cas, sino tam­bién a tra­vés de la cons­truc­ción de comu­ni­da­des, la gene­ra­ción de con­fian­za y el acom­pa­ña­mien­to de las usua­rias duran­te todo el pro­ce­so de adop­ción.

En este con­tex­to, el obser­va­to­rio sitúa a SKIN­VITY entre las mar­cas con mayor reco­no­ci­mien­to espon­tá­neo den­tro del mer­ca­do espa­ñol de tec­no­lo­gía cos­mé­ti­ca. Según los resul­ta­dos, la com­pa­ñía obtu­vo más de 450 men­cio­nes espon­tá­neas y es aso­cia­da prin­ci­pal­men­te con con­cep­tos como tec­no­lo­gía de van­guar­dia, bien­es­tar inte­gral, resul­ta­dos reales, con­fian­za y comu­ni­dad.

La foto­gra­fía que deja el II Obser­va­to­rio SKIN­VITY mues­tra, en defi­ni­ti­va, un mer­ca­do en ple­na con­so­li­da­ción, don­de la cien­cia, la trans­pa­ren­cia y la edu­ca­ción se per­fi­lan como los ele­men­tos deci­si­vos para impul­sar la pró­xi­ma eta­pa de cre­ci­mien­to del beauty tech en Espa­ña.

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