El 90% de los directivos de marketing ya utiliza IA, pero los consumidores siguen reclamando creatividad humana

El 90% de los directivos de marketing ya utiliza IA, pero los consumidores siguen reclamando creatividad humana
Un estu­dio glo­bal ela­bo­ra­do por Can­va y The Harris Poll reve­la que la inte­li­gen­cia arti­fi­cial se ha con­ver­ti­do en una herra­mien­ta coti­dia­na para la gran mayo­ría de los equi­pos de mar­ke­ting, que pla­nean aumen­tar su inver­sión en esta tec­no­lo­gía duran­te 2026. Sin embar­go, los con­su­mi­do­res man­tie­nen reser­vas sobre la publi­ci­dad gene­ra­da por IA y con­si­de­ran que las cam­pa­ñas más efi­ca­ces siguen depen­dien­do de la crea­ti­vi­dad, la empa­tía y el cri­te­rio humano.

La inte­li­gen­cia arti­fi­cial se con­so­li­da como uno de los prin­ci­pa­les moto­res de trans­for­ma­ción del mar­ke­ting glo­bal. Sin embar­go, mien­tras las empre­sas ace­le­ran su adop­ción y aumen­tan sus inver­sio­nes en esta tec­no­lo­gía, los con­su­mi­do­res siguen defen­dien­do el valor de la crea­ti­vi­dad huma­na como ele­men­to dife­ren­cia­dor de la publi­ci­dad más efec­ti­va.

Así lo con­clu­ye la ter­ce­ra edi­ción del infor­me “The Sta­te of Mar­ke­ting and AI”, ela­bo­ra­do por Can­va en cola­bo­ra­ción con The Harris Poll, que ana­li­za las per­cep­cio­nes de más de 1.400 líde­res de mar­ke­ting y más de 3.000 con­su­mi­do­res de dis­tin­tos paí­ses. El estu­dio pone de mani­fies­to una cre­cien­te depen­den­cia de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial en los pro­ce­sos crea­ti­vos y ope­ra­ti­vos de las orga­ni­za­cio­nes, pero tam­bién evi­den­cia una bre­cha entre las expec­ta­ti­vas de las mar­cas y las per­cep­cio­nes del públi­co.

Según los resul­ta­dos, más del 90% de los direc­ti­vos de mar­ke­ting ya uti­li­za herra­mien­tas de inte­li­gen­cia arti­fi­cial en su tra­ba­jo crea­ti­vo dia­rio y prác­ti­ca­men­te la tota­li­dad de ellos pre­vé incre­men­tar su inver­sión en esta tec­no­lo­gía duran­te 2026. La IA ha deja­do de ser una herra­mien­ta expe­ri­men­tal para con­ver­tir­se en un com­po­nen­te estruc­tu­ral de las estra­te­gias de comu­ni­ca­ción y mar­ke­ting.

La inves­ti­ga­ción mues­tra que los res­pon­sa­bles de mar­ke­ting con­si­de­ran cada vez más a la IA como un miem­bro inte­gra­do de sus equi­pos. Más del 40% afir­ma que actúa como una espe­cie de “direc­to­ra” den­tro de las orga­ni­za­cio­nes, mien­tras que cer­ca de cua­tro de cada diez la des­cri­ben como una “cola­bo­ra­do­ra”. Esta inte­gra­ción ya está gene­ran­do bene­fi­cios tan­gi­bles: casi el 90% de los pro­fe­sio­na­les encues­ta­dos ase­gu­ra aho­rrar al menos cua­tro horas sema­na­les gra­cias a la auto­ma­ti­za­ción de tareas, y uno de cada cua­tro afir­ma recu­pe­rar más de una jor­na­da labo­ral com­ple­ta cada sema­na.

Ade­más, alre­de­dor del 70% de los direc­ti­vos con­sul­ta­dos per­ci­be una mayor influen­cia del mar­ke­ting en la toma de deci­sio­nes empre­sa­ria­les gra­cias a las capa­ci­da­des que apor­ta la inte­li­gen­cia arti­fi­cial.

No obs­tan­te, el estu­dio advier­te de que el aumen­to de la pro­duc­ción de con­te­ni­dos no siem­pre vie­ne acom­pa­ña­do de una estra­te­gia más sóli­da. A medi­da que la IA se inte­gra en las ope­ra­cio­nes dia­rias, sur­ge el fenó­meno cono­ci­do como “AI slop”, un tér­mino uti­li­za­do para des­cri­bir con­te­ni­dos per­ci­bi­dos como gené­ri­cos, repe­ti­ti­vos o caren­tes de pro­fun­di­dad emo­cio­nal. De hecho, cer­ca del 40% de los res­pon­sa­bles de mar­ke­ting reco­no­ce que esta situa­ción repre­sen­ta un desa­fío rele­van­te para las mar­cas.

La per­cep­ción de los con­su­mi­do­res con­fir­ma esta preo­cu­pa­ción. Apro­xi­ma­da­men­te sie­te de cada diez con­si­de­ran que los anun­cios gene­ra­dos median­te inte­li­gen­cia arti­fi­cial “care­cen de alma”, mien­tras que casi dos ter­cios opi­nan que son tan evi­den­tes que pue­den resul­tar ridícu­los. Estas res­pues­tas refle­jan que, para gran par­te del públi­co, la cali­dad de una cam­pa­ña publi­ci­ta­ria con­ti­núa vin­cu­la­da a ele­men­tos emo­cio­na­les difí­ci­les de repli­car median­te algo­rit­mos.

La inves­ti­ga­ción reve­la una rela­ción ambi­va­len­te de los con­su­mi­do­res con la IA. Por un lado, cer­ca del 70% ase­gu­ra que no le moles­ta que se uti­li­ce inte­li­gen­cia arti­fi­cial en la publi­ci­dad siem­pre que el resul­ta­do sea más útil o rele­van­te. Sin embar­go, más de tres cuar­tas par­tes pre­fie­ren seguir vien­do anun­cios crea­dos por per­so­nas, inclu­so en aque­llos casos en los que la tec­no­lo­gía podría mejo­rar deter­mi­na­dos aspec­tos de la pro­duc­ción.

Asi­mis­mo, más del 85% sos­tie­ne que la mejor publi­ci­dad sigue nece­si­tan­do un com­po­nen­te humano y alre­de­dor del 70% afir­ma sen­tir­se más incli­na­do a com­prar des­pués de ver una cam­pa­ña desa­rro­lla­da ínte­gra­men­te por per­so­nas.

Las inquie­tu­des de los con­su­mi­do­res tam­bién se extien­den al futu­ro de la indus­tria publi­ci­ta­ria. Cer­ca del 70% cree que, con el avan­ce de estas tec­no­lo­gías, la publi­ci­dad ten­de­rá a pare­cer cada vez más homo­gé­nea y menos emo­cio­nal. Una pro­por­ción simi­lar ase­gu­ra que sue­le iden­ti­fi­car fácil­men­te los anun­cios crea­dos con inte­li­gen­cia arti­fi­cial por­que per­ci­be que “les fal­ta alma”.

La per­so­na­li­za­ción cons­ti­tu­ye otro de los gran­des pun­tos de deba­te. Aun­que los con­su­mi­do­res valo­ran reci­bir men­sa­jes rele­van­tes para sus intere­ses, más de la mitad con­si­de­ra inva­si­vo que una mar­ca parez­ca cono­cer sus futu­ras deci­sio­nes de com­pra antes inclu­so de que las haya bus­ca­do. Ade­más, cer­ca del 60% recha­za que las empre­sas uti­li­cen IA para pre­de­cir sus deseos o nece­si­da­des.

Las gene­ra­cio­nes más jóve­nes mues­tran una acti­tud algo más abier­ta. Entre los inte­gran­tes de la gene­ra­ción Z y los millen­nials, más del 70% afir­ma pres­tar más aten­ción a las sen­sa­cio­nes que trans­mi­te un anun­cio que a la tec­no­lo­gía uti­li­za­da para crear­lo. Tam­bién con­si­de­ran acep­ta­ble que la IA se emplee para mejo­rar el aca­ba­do visual de las cam­pa­ñas, siem­pre que apa­rez­can per­so­nas reales.

El estu­dio tam­bién explo­ra qué capa­ci­da­des con­ti­núan con­si­de­rán­do­se exclu­si­va­men­te huma­nas en un entorno cada vez más auto­ma­ti­za­do. Los líde­res de mar­ke­ting iden­ti­fi­can la empa­tía, la inte­li­gen­cia emo­cio­nal, la com­pren­sión cul­tu­ral, la crea­ti­vi­dad basa­da en la imper­fec­ción huma­na y el cono­ci­mien­to pro­fun­do de mar­ca como habi­li­da­des que difí­cil­men­te podrán ser sus­ti­tui­das por la inte­li­gen­cia arti­fi­cial.

En este con­tex­to, tres de cada cua­tro direc­ti­vos pre­vén que los per­fi­les crea­ti­vos gana­rán impor­tan­cia duran­te los pró­xi­mos cin­co años, espe­cial­men­te en áreas rela­cio­na­das con la estra­te­gia, la ima­gi­na­ción y la toma de deci­sio­nes.

Emma Robin­son, Head of B2B Mar­ke­ting en Can­va, con­si­de­ra que la evo­lu­ción tec­no­ló­gi­ca no alte­ra los fun­da­men­tos de una comu­ni­ca­ción efi­caz. “La IA ha cam­bia­do la for­ma en la que se crea el mar­ke­ting, pero no aque­llo que lo hace real­men­te efi­caz”, afir­ma la direc­ti­va. Robin­son aña­de que “La velo­ci­dad y la esca­la son impor­tan­tes, pero por sí solas no gene­ran con­fian­za. La opor­tu­ni­dad no está úni­ca­men­te en pro­du­cir más con­te­ni­do, sino en cons­truir sis­te­mas más inte­li­gen­tes don­de la IA impul­se la efi­cien­cia, mien­tras que las deci­sio­nes sobre la mar­ca y el cri­te­rio crea­ti­vo pro­te­jan aque­llo que hace úni­ca a una mar­ca”.

La trans­pa­ren­cia emer­ge como otro de los aspec­tos cla­ve para el futu­ro de la publi­ci­dad basa­da en IA. Más del 70% de los con­su­mi­do­res cree que lle­ga­rá un momen­to en el que será prác­ti­ca­men­te impo­si­ble dis­tin­guir si un anun­cio ha sido crea­do median­te inte­li­gen­cia arti­fi­cial sin una indi­ca­ción explí­ci­ta. De hecho, cer­ca del 60% con­si­de­ra que ese esce­na­rio podría hacer­se reali­dad en los pró­xi­mos dos a cin­co años.

Ante esta situa­ción, más del 70% de los encues­ta­dos se sen­ti­ría más cómo­do con el uso de IA en publi­ci­dad si exis­tie­ran polí­ti­cas empre­sa­ria­les for­ma­les que regu­la­sen su uti­li­za­ción. Asi­mis­mo, alre­de­dor del 80 % recla­ma la posi­bi­li­dad de con­tro­lar el gra­do de per­so­na­li­za­ción de los anun­cios median­te herra­mien­tas simi­la­res a los actua­les sis­te­mas de pri­va­ci­dad.

Para Can­va, el futu­ro del mar­ke­ting pasa por com­bi­nar el poten­cial de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial con los atri­bu­tos huma­nos que gene­ran con­fian­za y dife­ren­cia­ción. La com­pa­ñía sos­tie­ne que las mar­cas más exi­to­sas serán aque­llas capa­ces de apro­ve­char la efi­cien­cia y esca­la­bi­li­dad de la IA sin renun­ciar a una iden­ti­dad pro­pia, una voz dis­tin­ti­va y una com­pren­sión pro­fun­da de las nece­si­da­des de sus audien­cias.

Los resul­ta­dos del infor­me refle­jan que la indus­tria del mar­ke­ting avan­za hacia una nue­va eta­pa en la que la inte­li­gen­cia arti­fi­cial será omni­pre­sen­te. Sin embar­go, tam­bién mues­tran que la tec­no­lo­gía, por sí sola, no pare­ce sufi­cien­te para con­quis­tar a unos con­su­mi­do­res que con­ti­núan valo­ran­do la auten­ti­ci­dad, la emo­ción y la crea­ti­vi­dad huma­na como ingre­dien­tes esen­cia­les de la comu­ni­ca­ción de mar­ca.

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