La com­pe­ten­cia por atraer pro­fe­sio­na­les espe­cia­li­za­dos en inte­li­gen­cia arti­fi­cial, aná­li­sis de datos y pro­gra­ma­ción está trans­for­man­do el mer­ca­do labo­ral. Un estu­dio de Inter­na­tio­nal Work­pla­ce Group (IWG) reve­la que las moda­li­da­des de tra­ba­jo híbri­do ya pesan más que el sala­rio para cap­tar talen­to tec­no­ló­gi­co, mien­tras las empre­sas ace­le­ran la pro­mo­ción de per­fi­les jóve­nes con com­pe­ten­cias digi­ta­les avan­za­das.

La trans­for­ma­ción digi­tal y el auge de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial están rede­fi­nien­do las prio­ri­da­des de las empre­sas a la hora de cap­tar y rete­ner pro­fe­sio­na­les tec­no­ló­gi­cos. La fle­xi­bi­li­dad labo­ral se con­so­li­da como uno de los fac­to­res más deci­si­vos en esta com­pe­ten­cia glo­bal, has­ta el pun­to de supe­rar a la remu­ne­ra­ción eco­nó­mi­ca como prin­ci­pal herra­mien­ta de atrac­ción de talen­to.

Así lo con­clu­ye un estu­dio ela­bo­ra­do por la com­pa­ñía Inter­na­tio­nal Work­pla­ce Group (IWG), pla­ta­for­ma glo­bal de espa­cios de tra­ba­jo fle­xi­ble pro­pie­ta­ria de mar­cas como Regus y Spa­ces, que seña­la que más del 75% de las empre­sas con­si­de­ra que los mode­los híbri­dos o fle­xi­bles son esen­cia­les para atraer a pro­fe­sio­na­les del ámbi­to tec­no­ló­gi­co. El infor­me refle­ja ade­más que las com­pe­ten­cias vin­cu­la­das a inte­li­gen­cia arti­fi­cial, aná­li­sis de datos y pro­gra­ma­ción se han con­ver­ti­do en ele­men­tos cla­ve para acce­der a pues­tos de lide­raz­go.

La inves­ti­ga­ción evi­den­cia un cam­bio pro­fun­do en las diná­mi­cas labo­ra­les. Según el estu­dio, el 83% de los líde­res empre­sa­ria­les con­si­de­ra que las com­pe­ten­cias tec­no­ló­gi­cas avan­za­das son deter­mi­nan­tes para pro­mo­cio­nar per­fi­les direc­ti­vos, mien­tras que un 22% afir­ma que estas habi­li­da­des ya tie­nen más valor que los títu­los uni­ver­si­ta­rios tra­di­cio­na­les.

El fenó­meno se pro­du­ce en un con­tex­to de cre­cien­te esca­sez de talen­to digi­tal. Más de dos ter­cios de los direc­ti­vos con­sul­ta­dos reco­no­cen que atraer y rete­ner pro­fe­sio­na­les tec­no­ló­gi­cos resul­ta hoy más difí­cil que nun­ca, y la mitad admi­te que exis­te una fal­ta sig­ni­fi­ca­ti­va de can­di­da­tos con las capa­ci­da­des reque­ri­das.

En Espa­ña, esta situa­ción se ve refor­za­da por un mer­ca­do labo­ral mar­ca­do por el des­ajus­te entre ofer­ta y deman­da de com­pe­ten­cias digi­ta­les. Datos del Obser­va­to­rio Nacio­nal de Tec­no­lo­gía y Socie­dad (ONTSI) indi­can que más del 60% de las empre­sas espa­ño­las tie­ne difi­cul­ta­des para encon­trar talen­to espe­cia­li­za­do, en un entorno don­de la digi­ta­li­za­ción ya repre­sen­ta entre el 21% y el 28% del Pro­duc­to Interno Bru­to y afec­ta a un ter­cio del empleo.

Ade­más, el Infor­me de pros­pec­ción y detec­ción de nece­si­da­des for­ma­ti­vas 2025 del Obser­va­to­rio de las Ocu­pa­cio­nes del Ser­vi­cio Públi­co de Empleo Esta­tal (SEPE) des­ta­ca que las habi­li­da­des más deman­da­das inclu­yen el domi­nio del inglés, las herra­mien­tas digi­ta­les de cola­bo­ra­ción y la crea­ción de con­te­ni­do digi­tal, jun­to con áreas emer­gen­tes como la inte­li­gen­cia arti­fi­cial, la ciber­se­gu­ri­dad y el aná­li­sis de datos.

El avan­ce de estas com­pe­ten­cias está modi­fi­can­do inclu­so las tra­yec­to­rias pro­fe­sio­na­les tra­di­cio­na­les. El estu­dio de IWG reve­la que casi una cuar­ta par­te de las empre­sas ya pro­mo­cio­na a pro­fe­sio­na­les tec­no­ló­gi­cos meno­res de 30 años a pues­tos de lide­raz­go antes de lo habi­tual. En orga­ni­za­cio­nes diri­gi­das por miem­bros de la Gene­ra­ción Z, ese por­cen­ta­je alcan­za el 45%.

La ten­den­cia refle­ja un cam­bio gene­ra­cio­nal en la per­cep­ción del lide­raz­go empre­sa­rial. Las com­pa­ñías empie­zan a valo­rar más la capa­ci­dad de adap­ta­ción tec­no­ló­gi­ca y el domi­nio de herra­mien­tas digi­ta­les que la expe­rien­cia acu­mu­la­da duran­te años en estruc­tu­ras tra­di­cio­na­les.

El infor­me tam­bién seña­la que los cono­ci­mien­tos en inte­li­gen­cia arti­fi­cial están ace­le­ran­do la evo­lu­ción pro­fe­sio­nal de muchos tra­ba­ja­do­res. La auto­ma­ti­za­ción de tareas ruti­na­rias, la mejo­ra en la toma de deci­sio­nes y el acce­so más rápi­do al apren­di­za­je per­mi­ten a los emplea­dos asu­mir fun­cio­nes de mayor valor aña­di­do y avan­zar con mayor rapi­dez en sus carre­ras.

Este fenó­meno guar­da rela­ción con la cono­ci­da Ley de Moo­re, for­mu­la­da por Gor­don Moo­re, cofun­da­dor de Intel, según la cual la capa­ci­dad de pro­ce­sa­mien­to tec­no­ló­gi­co se dupli­ca apro­xi­ma­da­men­te cada dos años. Según el estu­dio, la expan­sión de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial está pro­vo­can­do un efec­to simi­lar sobre las capa­ci­da­des huma­nas y la pro­duc­ti­vi­dad labo­ral.

Pero el cam­bio no se limi­ta a las com­pe­ten­cias téc­ni­cas. Las expec­ta­ti­vas de los tra­ba­ja­do­res tam­bién están evo­lu­cio­nan­do. La fle­xi­bi­li­dad y la con­ci­lia­ción se han con­ver­ti­do en prio­ri­da­des para las nue­vas gene­ra­cio­nes de pro­fe­sio­na­les tec­no­ló­gi­cos.

El estu­dio mues­tra que el tra­ba­jo híbri­do es actual­men­te la estra­te­gia más uti­li­za­da por las empre­sas para atraer talen­to espe­cia­li­za­do, por delan­te inclu­so de los sala­rios com­pe­ti­ti­vos. Mien­tras el 37% de las orga­ni­za­cio­nes apues­ta por mode­los labo­ra­les fle­xi­bles como prin­ci­pal atrac­ti­vo, el 35% con­ti­núa prio­ri­zan­do la remu­ne­ra­ción eco­nó­mi­ca.

La impor­tan­cia de la fle­xi­bi­li­dad resul­ta espe­cial­men­te evi­den­te entre los tra­ba­ja­do­res jóve­nes. Entre los pro­fe­sio­na­les tec­no­ló­gi­cos meno­res de 30 años, la con­ci­lia­ción entre vida labo­ral y per­so­nal es con­si­de­ra­da el aspec­to más rele­van­te de la cul­tu­ra empre­sa­rial, por enci­ma inclu­so del sala­rio.

Los pro­pios direc­ti­vos reco­no­cen este cam­bio de para­dig­ma. Más de dos ter­cios de los líde­res empre­sa­ria­les admi­ten que los sala­rios ele­va­dos ya no bas­tan para rete­ner a los mejo­res espe­cia­lis­tas tec­no­ló­gi­cos.

En Espa­ña, la implan­ta­ción del tra­ba­jo híbri­do se encuen­tra amplia­men­te exten­di­da. El estu­dio “Del tele­tra­ba­jo a la pre­sen­cia­li­dad: dón­de esta­mos y hacia dón­de vamos”, ela­bo­ra­do por Fun­da­ción Más­hu­mano y Futu­re for Work Ins­ti­tu­te, seña­la que este mode­lo está pre­sen­te en el 96% de las orga­ni­za­cio­nes ana­li­za­das.

La inves­ti­ga­ción con­clu­ye que las estruc­tu­ras labo­ra­les fle­xi­bles se han con­ver­ti­do en una herra­mien­ta fun­da­men­tal para mejo­rar la fide­li­za­ción del talen­to y aumen­tar la com­pe­ti­ti­vi­dad empre­sa­rial en un mer­ca­do cada vez más con­di­cio­na­do por la trans­for­ma­ción digi­tal.

Otro de los hallaz­gos des­ta­ca­dos del infor­me es el cre­cien­te pro­ta­go­nis­mo de la Gene­ra­ción Z en los pro­ce­sos de inno­va­ción tec­no­ló­gi­ca den­tro de las empre­sas. Inves­ti­ga­cio­nes pre­vias de IWG mues­tran que más del 60% de los tra­ba­ja­do­res jóve­nes par­ti­ci­pa acti­va­men­te en la for­ma­ción de com­pa­ñe­ros de mayor edad en com­pe­ten­cias rela­cio­na­das con inte­li­gen­cia arti­fi­cial.

El impac­to de esa trans­fe­ren­cia de cono­ci­mien­to empie­za a per­ci­bir­se en la pro­duc­ti­vi­dad de las orga­ni­za­cio­nes. Según el estu­dio, el 72% de los emplea­dos jóve­nes con­si­de­ra que su apo­yo en for­ma­ción tec­no­ló­gi­ca ha mejo­ra­do el ren­di­mien­to de los equi­pos, per­cep­ción com­par­ti­da por el 77% de los direc­ti­vos con­sul­ta­dos.

Para Mark Dixon, fun­da­dor y direc­tor eje­cu­ti­vo de IWG, el men­sa­je del mer­ca­do es ine­quí­vo­co. “El men­sa­je de los líde­res, y, en par­ti­cu­lar, de las gene­ra­cio­nes más jóve­nes, es cla­ro: las empre­sas que no incor­po­ren el tra­ba­jo híbri­do a su cul­tu­ra corren el ries­go de que­dar­se atrás en la carre­ra por el talen­to tec­no­ló­gi­co y de no poder acce­der a las com­pe­ten­cias que nece­si­tan para seguir sien­do com­pe­ti­ti­vas”, afir­mó.

La evo­lu­ción del mer­ca­do labo­ral pare­ce apun­tar hacia un mode­lo don­de la fle­xi­bi­li­dad, las capa­ci­da­des digi­ta­les y la inte­li­gen­cia arti­fi­cial serán los prin­ci­pa­les fac­to­res de com­pe­ti­ti­vi­dad empre­sa­rial. En ese esce­na­rio, las com­pa­ñías que man­ten­gan estruc­tu­ras rígi­das podrían enfren­tar mayo­res difi­cul­ta­des para cap­tar a los pro­fe­sio­na­les que lide­ra­rán la eco­no­mía digi­tal de los pró­xi­mos años.