- El 65% de las compañías ya ha implantado IA en algún ámbito de la CX, con el análisis del feedback entre sus principales áreas de aplicación, aunque solo el 11% declara una integración transversal.
- El 62% de las empresas identifica los riesgos legales, éticos o de privacidad como la principal barrera para el desarrollo de la IA en CX.
- La Experiencia de Cliente mantiene una base estratégica sólida, pero demostrar su repercusión económica sigue siendo un desafío, ya que tan solo el 18% conoce este impacto a nivel directivo.
La V Edición del Estudio sobre el Grado de Madurez de la Operativización de la Experiencia de Cliente en B2C, elaborado por Deloitte Digital y la Asociación DEC, refleja una disciplina que ha consolidado sus bases estratégicas y operativas, pero que todavía tiene recorrido para demostrar el valor económico que genera. Aunque el 86% de las compañías afirma disponer de una estrategia y unos objetivos claros de Experiencia de Cliente, solo el 18% declara conocer su impacto económico a nivel directivo y utilizarlo en algunas decisiones estratégicas.
La IA generativa es una de las principales novedades de esta quinta edición. El 54% de las compañías encuestadas ya tiene iniciativas de IA implantadas en algún ámbito de su programa de CX y un 11% afirma haberla integrado de forma transversal. En la presentación, Luis Calomarde, socio responsable de la práctica de CX de Deloitte Digital, afirmó que “la Inteligencia Artificial abre una nueva etapa para la Experiencia de Cliente. Su verdadero potencial no reside únicamente en automatizar tareas, sino en conectar datos, conocimiento y capacidad de decisión para anticipar las necesidades de los clientes y transformar la forma en que las compañías se relacionan con ellos. Para conseguirlo, será necesario escalar estas iniciativas con una visión integral y vinculada a los objetivos de negocio”.
Para desarrollar estas capacidades, el modelo híbrido, al combinar soluciones internas y externas, es el más extendido, con un 43% de las respuestas. Esta fórmula permite aprovechar el conocimiento propio y mantener el control sobre los procesos, al tiempo que se recurre a la especialización de proveedores tecnológicos. Sin embargo, la adopción de la IA generativa no está exenta de dificultades, ya que el 62% de las empresas identifica los riesgos legales, éticos o de privacidad como la principal barrera para su desarrollo en CX. Seguido de la complejidad técnica de implementación, mencionada por el 53%, y el coste o la incertidumbre sobre el retorno de la inversión, señalados por el 44%.

Noa Carrera, manager de Customer & Marketing y responsable de Programas VoC en Deloitte Digital señaló que “el reto ya no es solo escuchar al cliente, sino integrar su voz en el modelo de decisión de la compañía. La madurez de la disciplina dependerá de la capacidad de las organizaciones para conectar el conocimiento generado con acciones concretas, medir sus resultados y convertir la Experiencia de Cliente en una palanca demostrable de crecimiento, eficiencia y diferenciación”.
Por su parte, Mario Taguas, presidente de DEC, destacó que “el informe permite observar la evolución de las empresas e identificar tanto los avances como los ámbitos en los que todavía existe recorrido, desde la orientación estratégica, hasta la medición de resultados y su impacto en el negocio, incluido el papel de la IA generativa”.
En el ámbito de la escucha, las empresas han desarrollado sus programas, tecnologías y encuestas, pero el reto pasa por ampliar el conocimiento más allá de las respuestas solicitadas. Para ello, el estudio apunta a la necesidad de aprovechar otras señales, como son los comentarios en RRSS, su principal fuente, las reseñas online, y los datos operacionales como quejas o devoluciones. Un 92% de las compañías afirma que ya combina datos cuantitativos con feedback cualitativo. En este sentido, analizar bien esta combinación es lo que convierte los datos dispersos en conocimiento accionable para el negocio.
En cuanto a la acción, el 83% ejecuta medidas reactivas sobre clientes insatisfechos y el 81% gestiona incidencias y reclamaciones a partir de la información recibida. El NPS (Net Promoter Score o índice de recomendación) sigue siendo la métrica más utilizada, con un 91%, seguido del CSAT, con un 70%, y del CES, con un 39%. El desafío es cerrar el recorrido entre la información recogida, las decisiones adoptadas, las mejoras implantadas y el valor generado.
En conjunto, el estudio concluye que la madurez de la Experiencia de Cliente está evolucionando desde la disponibilidad de capacidades hacia su conexión para generar valor. Esto implica ampliar el conocimiento más allá de las encuestas, enriquecer el análisis con datos operativos y de comportamiento, convertir el feedback en acciones y aprendizajes y escalar la IA de forma responsable. La prioridad para las organizaciones será avanzar desde el reconocimiento de la importancia de la experiencia de cliente hacia la demostración de su impacto real para el cliente y el negocio.