Movistar consolida su liderazgo en innovación con una brecha creciente frente a sus competidores

Movistar consolida su liderazgo en innovación con una brecha creciente frente a sus competidores
El infor­me se basa en más de 25.000 encues­tas anua­les a con­su­mi­do­res y ana­li­za 131 empre­sas de 21 sec­to­res, repre­sen­tan­do más del 70 % del con­su­mo de los hoga­res en Espa­ña.

La Uni­ver­si­dad Car­los III de Madrid (UC3M) pre­sen­tó los resul­ta­dos de la 4ª edi­ción del Índi­ce Espa­ñol de Inno­va­ción (ÍEI), que refle­ja cuá­les son las mar­cas más inno­va­do­ras del mer­ca­do espa­ñol en 2025, según los con­su­mi­do­res. Este pro­yec­to ha sido rea­li­za­do por el Ins­ti­tu­to para el Desa­rro­llo de Empre­sas y Mer­ca­dos (INDEM) de la UC3M, en cola­bo­ra­ción con la con­sul­to­ra Neo­van­tas.

El sec­tor de las tele­co­mu­ni­ca­cio­nes en Espa­ña está expe­ri­men­tan­do un perío­do de pro­fun­da recon­fi­gu­ra­ción, carac­te­ri­za­do por movi­mien­tos estra­té­gi­cos de con­so­li­da­ción y una cre­cien­te exi­gen­cia por par­te de los usua­rios. En este con­tex­to, el Índi­ce de Inno­va­ción Espa­ño­la (ÍEI) con­fir­ma el lide­raz­go sos­te­ni­do de Movis­tar en el perío­do 2022–2025, lo que no solo refuer­za su posi­ción como refe­ren­te en inno­va­ción per­ci­bi­da, sino que tam­bién aumen­ta la dis­tan­cia fren­te a sus com­pe­ti­do­res en un entorno en el que la tec­no­lo­gía abs­trac­ta ya no es sufi­cien­te para impre­sio­nar al clien­te.

Según las res­pues­tas abier­tas de los encues­ta­dos del ÍEI, vemos que, para el con­su­mi­dor actual, la inno­va­ción ya no se mide por la velo­ci­dad teó­ri­ca de la red, sino por la fia­bi­li­dad del ser­vi­cio y su uti­li­dad tan­gi­ble. El lide­raz­go de Movis­tar se con­so­li­da por­que el clien­te aso­cia su pro­pues­ta con ele­men­tos de alto valor coti­diano, como son el eco­sis­te­ma de entre­te­ni­mien­to y el uso de hard­wa­re avan­za­do.

El aná­li­sis de 2025 mues­tra una bre­cha cada vez mayor entre Movis­tar y el res­to de los ope­ra­do­res. No se tra­ta solo de una ven­ta­ja en “inno­va­ción”, sino de una supe­rio­ri­dad en la per­cep­ción del valor glo­bal: en gene­ral, los clien­tes sien­ten que reci­ben un retorno real por lo que pagan. Ade­más, Movis­tar enca­be­za de for­ma con­sis­ten­te los indi­ca­do­res cla­ve de satis­fac­ción, leal­tad y atrac­ti­vo de mar­ca.

La irrup­ción de MasO­ran­ge, fru­to de la inte­gra­ción entre Oran­ge y el Gru­po Más­Mó­vil, ha recon­fi­gu­ra­do el pano­ra­ma com­pe­ti­ti­vo. En 2025, la nue­va enti­dad se ha posi­cio­na­do con fuer­za como un actor rele­van­te, com­pi­tien­do en el blo­que prin­ci­pal y absor­bien­do la heren­cia de sus mar­cas ori­gi­na­les, des­de el posi­cio­na­mien­to pre­mium y de red pro­pia de Oran­ge has­ta el enfo­que value de mar­cas como Jazz­tel o Yoi­go.

Sin embar­go, los datos del ÍEI demues­tran que el impac­to de estas mega­fu­sio­nes en la per­cep­ción del clien­te se pro­du­ce de for­ma pro­gre­si­va. El con­su­mi­dor es cons­cien­te del movi­mien­to cor­po­ra­ti­vo, pero nece­si­ta tiem­po para com­pro­bar si la unión se tra­du­ce en una mejo­ra real de la cober­tu­ra, en siner­gias de pre­cios o en una sim­pli­fi­ca­ción de sus tari­fas.

Por su par­te, Voda­fo­ne ope­ra en un entorno de mayor pre­sión com­pe­ti­ti­va. Situa­da por detrás del líder, mues­tra nive­les más mode­ra­dos en leal­tad y satis­fac­ción. En un mer­ca­do tan madu­ro, la fal­ta de una ven­ta­ja rela­ti­va en inno­va­ción per­ci­bi­da tie­ne un impac­to cla­ro en la reten­ción de clien­tes, lo que obli­ga a com­pe­tir con agre­si­vi­dad comer­cial en un terreno don­de el usua­rio se vuel­ve cada vez más infiel si no per­ci­be un valor dife­ren­cial cla­ro.

Insights: la diver­si­fi­ca­ción y la “inno­va­ción huma­na” como nue­vas fron­te­ras

El estu­dio reve­la un aspec­to cru­cial: el sec­tor se enfren­ta a un alto gra­do de escep­ti­cis­mo por par­te de los usua­rios, que aso­cian a las com­pa­ñías de tele­co­mu­ni­ca­cio­nes con “nin­gu­na inno­va­ción” o sien­ten que todas van “a rebu­fo” unas de otras. Para rom­per con esta mono­to­nía, la inno­va­ción per­ci­bi­da se está des­pla­zan­do hacia dos nue­vos fren­tes:

  1. La diver­si­fi­ca­ción de ser­vi­cios: El clien­te empie­za a con­si­de­rar inno­va­do­ras a las com­pa­ñías que amplían su ofer­ta para faci­li­tar­le la vida y la ges­tión del hogar. Ofre­cer ser­vi­cios finan­cie­ros, alar­mas domés­ti­cas, ener­gía ver­de o la ven­ta de dis­po­si­ti­vos a pla­zos sin pago ini­cial en una mis­ma fac­tu­ra ya no es un extra, sino una for­ma de rede­fi­nir el sec­tor.
  2. La expe­rien­cia del clien­te (CX) con ros­tro humano: Los con­su­mi­do­res eva­lúan la inno­va­ción en fun­ción del fun­cio­na­mien­to real y con­ti­nua­do del ser­vi­cio, pero tam­bién de su inter­ac­ción con éste. Los con­su­mi­do­res pena­li­zan con dure­za la agre­si­vi­dad comer­cial tele­fó­ni­ca y, en cam­bio, pre­mian como “inno­va­do­ra” la trans­pa­ren­cia, la agi­li­dad en los cana­les digi­ta­les (como WhatsApp) y una aten­ción al clien­te empá­ti­ca y acce­si­ble.

En el con­tex­to actual, la inno­va­ción per­ci­bi­da en el sec­tor de las tele­co­mu­ni­ca­cio­nes está estre­cha­men­te vin­cu­la­da a la expe­rien­cia del clien­te. El lide­raz­go no se dispu­ta de for­ma equi­li­bra­da, sino que está cla­ra­men­te defi­ni­do des­de la pers­pec­ti­va del con­su­mi­dor. En el futu­ro, no gana­rá quien des­plie­gue la tec­no­lo­gía más com­ple­ja en sus cen­tra­les, sino quien logre tra­du­cir­la en un ser­vi­cio trans­pa­ren­te, un hogar conec­ta­do sin fallos y una ofer­ta de ser­vi­cios fle­xi­ble que res­pe­te el bol­si­llo y el tiem­po del usua­rio.

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