Multas, ocupaciones, cargos indebidos y modificaciones laborales: los riesgos legales del regreso a la rutina

Multas, ocupaciones, cargos indebidos y modificaciones laborales: los riesgos legales del regreso a la rutina
El regre­so de las vaca­cio­nes pue­de venir acom­pa­ña­do de inci­den­cias admi­nis­tra­ti­vas, eco­nó­mi­cas y labo­ra­les que requie­ren una res­pues­ta rápi­da. Un aná­li­sis de Legá­li­tas deta­lla cuá­les son los cin­co pro­ble­mas más fre­cuen­tes que afron­tan los espa­ño­les al vol­ver del verano y ofre­ce las cla­ves lega­les para pro­te­ger sus dere­chos.

Vol­ver de las vaca­cio­nes de verano no siem­pre sig­ni­fi­ca úni­ca­men­te des­ha­cer las male­tas y recu­pe­rar la ruti­na. Para miles de per­so­nas, el regre­so tam­bién supo­ne encon­trar­se con noti­fi­ca­cio­nes admi­nis­tra­ti­vas pen­dien­tes, daños en la vivien­da, car­gos ines­pe­ra­dos en la tar­je­ta ban­ca­ria o inclu­so cam­bios en las con­di­cio­nes de tra­ba­jo que pue­den tener impor­tan­tes con­se­cuen­cias lega­les si no se actúa den­tro de los pla­zos esta­ble­ci­dos.

Así lo advier­te Legá­li­tas, com­pa­ñía espe­cia­li­za­da en ase­so­ra­mien­to jurí­di­co, en un infor­me ela­bo­ra­do por sus exper­tos en el que iden­ti­fi­ca las cin­co inci­den­cias más habi­tua­les que apa­re­cen tras el perio­do esti­val y expli­ca qué dere­chos asis­ten a los ciu­da­da­nos y cómo pue­den recla­mar en cada caso.

La empre­sa recuer­da que, en la mayo­ría de estas situa­cio­nes, la rapi­dez resul­ta deter­mi­nan­te para evi­tar la pér­di­da de dere­chos o acce­der a indem­ni­za­cio­nes y recur­sos admi­nis­tra­ti­vos.

Uno de los esce­na­rios más fre­cuen­tes es des­cu­brir al regre­sar una mul­ta de trá­fi­co, un reque­ri­mien­to de la Agen­cia Tri­bu­ta­ria o una comu­ni­ca­ción judi­cial cuyo pla­zo pare­ce haber ven­ci­do.

Según Legá­li­tas, las mul­tas sue­len noti­fi­car­se ini­cial­men­te en el momen­to de la infrac­ción, pero cuan­do esto no es posi­ble la Admi­nis­tra­ción uti­li­za cana­les como la Direc­ción Elec­tró­ni­ca Vial (DEV), la Car­pe­ta Ciu­da­da­na o el correo cer­ti­fi­ca­do envia­do al domi­ci­lio regis­tra­do por el con­duc­tor.

Si el des­ti­na­ta­rio no reci­be la comu­ni­ca­ción tras dos inten­tos, la noti­fi­ca­ción pue­de publi­car­se en el Bole­tín Ofi­cial del Esta­do (BOE), momen­to en el que se con­si­de­ra legal­men­te rea­li­za­da. No obs­tan­te, la fir­ma recuer­da que si úni­ca­men­te exis­te un avi­so de Correos en el buzón y nadie ha reco­gi­do toda­vía la car­ta, el pla­zo para pagar con des­cuen­to o pre­sen­tar ale­ga­cio­nes nor­mal­men­te aún no habrá comen­za­do.

En el caso de las noti­fi­ca­cio­nes de Hacien­da, los espe­cia­lis­tas reco­mien­dan acce­der cuan­to antes al expe­dien­te, ya sea por vía tele­má­ti­ca o pre­sen­cial median­te cita pre­via. La nor­ma­ti­va con­ce­de 15 días natu­ra­les des­de la publi­ca­ción del anun­cio en el BOE para com­pa­re­cer y cono­cer el con­te­ni­do del acto admi­nis­tra­ti­vo antes de que la noti­fi­ca­ción se entien­da prac­ti­ca­da defi­ni­ti­va­men­te.

Otra de las situa­cio­nes más deli­ca­das es regre­sar al domi­ci­lio y encon­trar la vivien­da for­za­da, ocu­pa­da o afec­ta­da por una ave­ría ocu­rri­da duran­te la ausen­cia, como una fuga de agua o una inun­da­ción.

Legá­li­tas sub­ra­ya que, ante un robo, alla­na­mien­to u ocu­pa­ción ile­gal, el pri­mer paso debe ser con­tac­tar inme­dia­ta­men­te con las fuer­zas y cuer­pos de segu­ri­dad y for­ma­li­zar la corres­pon­dien­te denun­cia. Ese docu­men­to será impres­cin­di­ble para ini­ciar pos­te­rior­men­te la recla­ma­ción ante la ase­gu­ra­do­ra del hogar.

Cuan­do los daños pro­ce­den de una ave­ría o un sinies­tro domés­ti­co, la reco­men­da­ción tam­bién pasa por comu­ni­car el inci­den­te al segu­ro lo antes posi­ble para veri­fi­car las cober­tu­ras con­tra­ta­das y cono­cer el alcan­ce de las posi­bles indem­ni­za­cio­nes.

La com­pa­ñía insis­te en que la inme­dia­tez pue­de faci­li­tar tan­to la inves­ti­ga­ción de los hechos como el reco­no­ci­mien­to de deter­mi­na­das com­pen­sa­cio­nes eco­nó­mi­cas pre­vis­tas en las póli­zas.

Des­pués de varias sema­nas de des­co­ne­xión, muchas per­so­nas revi­san por pri­me­ra vez los movi­mien­tos de sus cuen­tas y detec­tan pagos que no reco­no­cen. Aun­que la sos­pe­cha inme­dia­ta sue­le ser un frau­de, Legá­li­tas recuer­da que tam­bién pue­den corres­pon­der a reno­va­cio­nes auto­má­ti­cas de sus­crip­cio­nes o a los deno­mi­na­dos gas­tos fan­tas­ma, car­gos tem­po­ra­les que no siem­pre impli­can un uso ilí­ci­to de la tar­je­ta.

Antes de ini­ciar una recla­ma­ción, los exper­tos acon­se­jan com­pa­rar los movi­mien­tos ban­ca­rios con los correos elec­tró­ni­cos de con­fir­ma­ción de com­pras o pedi­dos, ya que la mayo­ría de las ope­ra­cio­nes onli­ne gene­ran un jus­ti­fi­can­te envia­do al email del titu­lar.

Si final­men­te se con­fir­ma que exis­te un car­go erró­neo o frau­du­len­to, la actua­ción debe ser inme­dia­ta: comu­ni­car la inci­den­cia a la enti­dad finan­cie­ra, blo­quear la tar­je­ta cuan­do sea nece­sa­rio y pre­sen­tar pos­te­rior­men­te la recla­ma­ción fren­te al esta­ble­ci­mien­to físi­co o al comer­cio elec­tró­ni­co res­pon­sa­ble del cobro.

El regre­so a la ofi­ci­na tam­bién pue­de traer sor­pre­sas. Algu­nos tra­ba­ja­do­res des­cu­bren que han cam­bia­do sus fun­cio­nes, su hora­rio, sus tur­nos o inclu­so su cen­tro de tra­ba­jo mien­tras esta­ban de vaca­cio­nes.

Legá­li­tas recuer­da que las modi­fi­ca­cio­nes sus­tan­cia­les de las con­di­cio­nes de tra­ba­jo están regu­la­das por el Esta­tu­to de los Tra­ba­ja­do­res y solo pue­den apli­car­se cuan­do exis­tan cau­sas eco­nó­mi­cas, téc­ni­cas, orga­ni­za­ti­vas o de pro­duc­ción. Ade­más, la empre­sa debe comu­ni­car­las por escri­to con al menos quin­ce días de ante­la­ción.

Ante una modi­fi­ca­ción de este tipo, el emplea­do dis­po­ne de tres opcio­nes: acep­tar­la, extin­guir volun­ta­ria­men­te el con­tra­to con dere­cho a una indem­ni­za­ción de 20 días por año tra­ba­ja­do —con un máxi­mo de nue­ve men­sua­li­da­des— o impug­nar la deci­sión ante la juris­dic­ción social en el pla­zo de 20 días hábi­les.

El infor­me dis­tin­gue estas modi­fi­ca­cio­nes de la deno­mi­na­da movi­li­dad fun­cio­nal, que per­mi­te asig­nar tareas dife­ren­tes por razo­nes téc­ni­cas u orga­ni­za­ti­vas. En estos casos, si el tra­ba­ja­dor desem­pe­ña fun­cio­nes de cate­go­ría infe­rior debe man­te­ner su sala­rio, mien­tras que si rea­li­za fun­cio­nes supe­rio­res tie­ne dere­cho a per­ci­bir la retri­bu­ción corres­pon­dien­te e inclu­so al reco­no­ci­mien­to pro­fe­sio­nal en deter­mi­na­das cir­cuns­tan­cias.

Asi­mis­mo, cuan­do el cam­bio impli­ca un tras­la­do que obli­ga a modi­fi­car la resi­den­cia, la movi­li­dad geo­grá­fi­ca exi­ge jus­ti­fi­car la medi­da y comu­ni­car­la con 30 días de ante­la­ción. El tra­ba­ja­dor podrá acep­tar­la con com­pen­sa­ción de gas­tos, extin­guir su con­tra­to con indem­ni­za­ción o recu­rrir judi­cial­men­te la deci­sión.

Más allá de las inci­den­cias inme­dia­tas, Legá­li­tas con­si­de­ra que el final del verano tam­bién repre­sen­ta una opor­tu­ni­dad para revi­sar la pla­ni­fi­ca­ción fis­cal antes de cerrar el ejer­ci­cio.

Entre las medi­das que pue­den ayu­dar a redu­cir la fac­tu­ra del IRPF figu­ran las apor­ta­cio­nes a pla­nes de pen­sio­nes den­tro de los lími­tes lega­les, la com­pro­ba­ción de las deduc­cio­nes apli­ca­bles por vivien­da habi­tual —espe­cial­men­te en adqui­si­cio­nes ante­rio­res a 2013 y según la nor­ma­ti­va de cada comu­ni­dad autó­no­ma— y la orga­ni­za­ción de dona­ti­vos a enti­da­des sin áni­mo de lucro para apro­ve­char los incen­ti­vos fis­ca­les pre­vis­tos por la legis­la­ción.

Con estas reco­men­da­cio­nes, la fir­ma jurí­di­ca pre­ten­de recor­dar que muchas de las com­pli­ca­cio­nes que apa­re­cen tras las vaca­cio­nes tie­nen solu­ción, siem­pre que los ciu­da­da­nos conoz­can los pla­zos y ejer­zan sus dere­chos con rapi­dez. En un perio­do mar­ca­do por la vuel­ta a la acti­vi­dad, revi­sar el buzón, las cuen­tas ban­ca­rias, la vivien­da y la situa­ción labo­ral pue­de evi­tar pro­ble­mas mucho mayo­res en los meses siguien­tes.

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