El neuromarketing, antes reservado a las grandes corporaciones, hoy se convierte en un recurso estratégico para las más de dos millones de micro y pequeñas empresas en Perú. Expertos como Alexia de la Morena, directora del Máster en Marketing y Gestión Comercial de EAE Business School, destacan que esta disciplina no solo ayuda a incrementar ventas, sino que también permite crear vínculos emocionales con los clientes a través de la empatía, la simplicidad y el uso inteligente de los sentidos.
En un mercado cada vez más competitivo y saturado de mensajes publicitarios, las empresas buscan nuevas formas de diferenciarse y conectar con los consumidores. Una de las herramientas que ha cobrado mayor relevancia en los últimos años es el neuromarketing, disciplina que combina conocimientos de neurociencia y psicología para comprender cómo responde el cerebro ante distintos estímulos de marketing.
El fenómeno no es exclusivo de gigantes corporativos como Nike, Apple o Coca-Cola, que desde hace décadas aplican estas estrategias para generar emociones y fidelidad. También las más de 2,127,839 microempresas y 113,578 pequeñas empresas registradas en Perú, según el libro Las Mipymes en Cifras presentado por el Ministerio de la Producción (PRODUCE), tienen ante sí una oportunidad de aprovechar este recurso para potenciar sus ventas y acercarse de manera más auténtica a sus clientes.
“Hoy, el neuromarketing está al alcance de todos. Las micro y pequeñas empresas pueden aprovechar estos conocimientos para conectar mejor con sus clientes y potenciar sus ventas, siempre con ética y empatía”, sostiene Alexia de la Morena, directora del Máster en Marketing y Gestión Comercial de EAE Business School, quien en una reciente presentación detalló los mecanismos con los que esta disciplina influye en la toma de decisiones de compra.
La especialista identificó cinco grandes ejes donde el neuromarketing puede marcar una diferencia tangible en los negocios:
- Diseño visual y presentación del producto: el cerebro humano responde de inmediato a los estímulos visuales. Un empaque atractivo, el uso de colores cálidos y la disposición ordenada del punto de venta activan el sistema de recompensa cerebral, generando sensaciones de confianza y placer. Esto, a su vez, acelera la decisión de compra y aumenta la percepción de calidad.
- Memoria y recordación de marca: las experiencias sensoriales y emocionales positivas se graban en la memoria del consumidor. En el momento de decidir, el cerebro tiende a elegir lo familiar. Así, las marcas que logran instalarse en la mente del consumidor mediante experiencias consistentes y significativas ganan ventaja sobre la competencia.
- Personalización sensorial: el uso de tecnologías como la inteligencia artificial y la realidad aumentada permite diseñar experiencias que estimulen múltiples sentidos. Estas experiencias inmersivas dejan una huella emocional más profunda, fortaleciendo el vínculo con la marca y aumentando la probabilidad de compra.
- Simplicidad y claridad: el cerebro procesa mejor la información sencilla y directa. Diseños limpios, mensajes breves y procesos de compra intuitivos reducen la carga cognitiva, evitando la indecisión y favoreciendo una conversión más rápida.
- Prueba social y empatía: los testimonios y reseñas activan el “cerebro social”, generando confianza y reduciendo la incertidumbre. De manera complementaria, el storytelling emocional ayuda a que los consumidores se identifiquen con la marca, fortaleciendo la lealtad y la conexión.
Las grandes compañías han demostrado el impacto del neuromarketing en sus estrategias comerciales. Alexia recuerda que “casos como Coca-Cola vs. Pepsi evidenció que la preferencia por una marca puede estar influida por la activación de áreas cerebrales asociadas a la identidad y la emoción”.
Otro ejemplo citado es el diseño sensorial de las Apple Stores, que genera placer y pertenencia, elementos que motivan la compra. En el caso de Nike, sus campañas basadas en storytelling apelan a la empatía y la motivación, reforzando la percepción de valor de la marca más allá del producto mismo.
Estos referentes globales son prueba de que la conexión emocional con el consumidor puede ser tan importante como la calidad del producto. Sin embargo, según De la Morena, las micro y pequeñas empresas también pueden aplicar estos principios en aspectos aparentemente sencillos, como la elección de colores en un logotipo, la disposición de un escaparate o la manera de presentar testimonios de clientes satisfechos.
Si bien el neuromarketing se presenta como un recurso poderoso, también plantea desafíos relacionados con la ética. “Aplicado con ética, el neuromarketing permite crear conexiones auténticas, experiencias memorables y decisiones de compra más satisfactorias para el consumidor”, afirma la experta de EAE Business School.
La clave, asegura, está en evitar la manipulación y usar estas herramientas para mejorar la experiencia del cliente, no para forzar decisiones en contra de su voluntad. En este sentido, el enfoque debe ser construir relaciones basadas en la confianza y la autenticidad, donde tanto empresas como consumidores se beneficien.